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jueves, 11 de julio de 2013

§Capítulo XII: 3/3 §

-Sí, por supuesto, pero antes tienes que prometerme una cosa…
Dan meditó sus opciones mentalmente durante unos minutos. Finalmente dijo:
-Dime que quieres que te prometa y ya veremos.
-Quiero ir contigo y con tu equipo. Antes de que te niegues rotundamente, te juro que no estorbaré ni haré nada que pueda comprometer tu trabajo el caso.
-Mary, Sabes perfectamente que eso sería imposible, los civiles no pueden estar involucrados en casos de F.B.I, y mucho menos acudir con ellos a misiones de vital importancia para los casos, salvo que sean testigos potenciales y se necesite sus declaraciones.
-Pero esto es de vital importancia para mí, necesito saber dónde estuvo mi hermana durante sus últimas horas de vida. Lo necesito Dan.
-Te entiendo perfectamente, ahora entiéndeme tú a mí, si te llevo con nosotros y alguien de arriba se entera, no sólo peligra mi trabajo, sino que conmigo fuera del caso, tú estarías aún menos informada.
- ¡Oh vamos! ¿Quién se va a enterar? Si quieres incluso me quedaré en el coche, sin moverme, únicamente necesito saber dónde estuvo Jane antes de morir.
Dan se mantuvo callado, pensativo, mientras la observaba atentamente. Sus ojos brillaban con una pasión que se le hacía muy conocida. Brillaban clamando venganza. ¿Debería arriesgarse y confiar en su palabra, o lo mejor sería obligarla a hablar?  Sin duda alguna la idea de someterla le atraía enormemente.
-Lo siento Mary, pero no puedo llevarte, dame la dirección y te comentaré todo lo que se sepa en cuanto volvamos.
-No.
-¿No?
-No. Tengo que ir. Si yo no voy, tú no vas.
-Mary, creo que no eres del todo consciente de la situación…
-Soy del todo consciente la situación agente, es usted el que no lo es. Soy yo la que posee la información,  por lo que soy yo la que pone las condiciones, y si de verdad quieres las coordenadas de la casa de Westright te atendrás a ellas.
-Esto se considera obstrucción a la justicia, señorita, podría arrestarla y permanecería entre rejas hasta la resolución del caso.
Sus afiladas miradas se batieron en un duelo de poder. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Sin pestañeos, sin concesiones.
Finalmente fue Mary la primera en claudicar, tomó aire profundamente y esbozó una pícara sonrisa.
-En ese caso agente, obviamente,  me  veré obligada  a compartir mi información con usted. Claro que últimamente olvido las cosas muy a menudo…
-¿Está insinuando algo?-Preguntó Dan asombrado.
-No, por supuesto que no, sólo le advierto de que soy muy olvidadiza, y suelo confundir direcciones… Pero se me da muy bien reconocer el paisaje sin embargo.
Dan estaba totalmente maravillado ante su astucia, así que no pudo hacer más que soltar una sonora carcajada.
Mary por su parte, sintió cómo la sangre coloreaba sus pómulos, al notar cómo la familia de Dan  los observaba aún con mayor interés.
Cuando finalmente Dan se tranquilizó, la que supuso que era su hermana se acercó de nuevo a la mesa, esta vez acompañada de una señora de mayor edad, rezó fervientemente por que no fuera su madre.
-¡Oh Dios mío! ¿En serio se está riendo? Quiero decir, lleva como siglos sin sonreír siquiera, y lleváis aquí unos cinco minutos y se está riendo a carcajadas, ¡a carcajadas! ¿Sabes lo que significa eso? ¿A caso eres algún tipo de bruja o hechicera o algo así? Porque créeme, ver a Dan riendo es casi tan raro e inusual  como ser absorbida por un ovni durante una Navidad en la que cenes tostadas y leche.-Dijo, no, prácticamente gritó, la chica en su oído. Por eso no le gustaba conocer familias…
-Flor relájate, respira. Eso es-Dijo la señora que la acompañaba al ver como la chica realiza sus ejercicios de relajación- No queremos asustarla ¿verdad? Hola soy Fiona la madre de Dan, ¿cómo te llamas encanto?
-Emm… Encantada… Yo soy Mary…-Mierda, él se la había jugado bien, pensó Mary. Pero eso no acabaría así, si él quería jugar, le mostraría que nadie jugaba como ella- Estoy tan contenta de conocerla por fin, de conocerlas- se corrigió- Dan habla tanto de toda su familia. Todas las noches…
-Oh así que lleváis mucho tiempo juntos ¿no?
-Bueno, creo que ni siquiera una vida sería suficiente para nosotros, pero sí, se podría decir que sí, en tres meses cumplimos un año.
Hizo lo imposible por no romper a reír al ver cómo los ojos de Fiona, la madre de Dan, parecía salirse de sus órbitas. Flor, su hermana, estaba hiperventilado, por un momento creyó que ni siquiera respirar la ayudaría. Y Dan… ¡Oh Dan! Estaba tan pálido como uno de los vampiros de la saga literaria de moda, mientras tosía desenfrenadamente.
Definitivamente, había valido la pena haber pasado por todo aquello.
Además conseguiría visitar el lugar en el que mataron a su hermana.

Vengaría la muerte de Jane, aunque muriera en el intento.

martes, 9 de julio de 2013

§ Capítulo XII: 2/3 §

Con paso inseguro pero firme, Mary se acercó a la mesa en la que se encontraba Dan. ¿Era impresión suya o todos los pares de ojos del local se giraban a su paso?
Sin darle mucha importancia siguió caminando. No encontraba la palabra exacta para definir a ese hombre, aunque dudaba de que con una fuera suficiente. Si con tan sólo una mirada podía conseguir que una intensa llama de calor se apoderara de su cuerpo… Qué los dioses se apiaden de ella, no sabía cuánto aguantaría sentada frente a él sin ponerse en ridículo.
¿Es que siempre tenía que estar tan endemoniadamente sexy?
-H…Hola-murmuró nerviosa- Siento el retraso ¿has esperado mucho?- preguntó sonrojada.
-Hey, no te preocupes, no llevo aquí lo suficiente como para irme.
-Genial, eso está bien, porque si no estaría aquí hablando sola, y toda la gente que me mira creería que estoy loca y eso no estaría para nada bien y… mejor callo antes de parecer aún más loca…-Dijo Mary a toda prisa esbozando una tímida sonrisa mientras notaba cómo sus mejillas se tornaban rosa.
-Tienes una sonrisa encantadora-Murmuró Dan abstraído en su sonrisa.
-¿Cómo dices?- interpeló Mary confusa.
-Emm, no nada… ¿Pedimos ya?-Dijo Dan cambiando de tema.
-Sí, claro…
Fue entonces cuando Dan hizo una seña a la joven camarera que había visto antes. En cuanto ésta estuvo junto a su mesa, Mary tuvo la impresión de que no dejaba de mirarla fijamente. Si era sincera consigo misma, tenía que admitir que la estaba intimidando. Dudaba mucho que volviera por allí.
-Mary, ¿Mary?-Escuchó cómo la llamaba Dan.
-Emm ¿sí?
-¿Tú que quieres?
-Nada de entrantes ni primeros, espaguetis está bien…
-Bien, entonces lasaña y espaguetis, ¿y de beber?
-Agua, ¿y tú Mary?
-Lo mismo, luego tengo que conducir…
-Muy bien, entonces son dos botellas de agua, un plato de lasaña y otro de espaguetis, enseguida los tenéis chicos.
Mientras veía a la camarera alejarse con sus pedidos, Mary pensó en cómo sacar el tema del asesino de su hermana. ¿Deberían hablar de ello ahora, o sería mejor esperar hasta el final de la cita? ¿Se marcharía Dan en cuánto tuviera la información deseada sobre el asesino? Decidió que lo mejor sería arriesgarse a hablarlo en ese momento, y después disfrutar de la cena
Fue entonces cuando él se le adelantó.
-Bueno, ya estamos aquí, cenando, en una cita como un matrimonio de verdad, así que… ¿Cuáles son las coordenadas de la casa perdida de Adam Westright?
-Bien, la casa se sitúa…
En ese momento los interrumpió la camarera con las bebidas.
-Aquí tenéis chicos, dos botellas de agua, la comida llegará en unos momentos.
-Gracias- Dijeron los dos al mismo tiempo.
En cuanto se marchó, Mary cada vez más consciente de que todos los empelados del restaurante la miraban susurró a Dan:
-¿Estoy siendo paranoica o la camarera me sigue mirando?
Dan se debatió entre contarle que todos ellos eran familia suya, o hacerse el desentendido.
Finalmente optó por la verdad.
-Son mi familia, quiero decir, los dueños de Luigi’s son mis padres, aunque el restaurante lo abrieron mis bisabuelos cuando emigraron de Italia. Nunca les he presentado a ninguna chica con la que saliera, y cómo no he hablado con ellos del caso, creen que eres una cita. Por eso tienen curiosidad.
-Oh, bien, ahora creo que me siento más incómoda.

-Tranquila, no es como si fuera cierto y fueras a mantener una estrecha relación con todos ellos, así que no tienes que preocuparte de sus interrogatorios. Con eso aclarad, ¿me puedes decir ahora dónde está la casa de Westright?