Con paso inseguro pero
firme, Mary se acercó a la mesa en la que se encontraba Dan. ¿Era impresión
suya o todos los pares de ojos del local se giraban a su paso?
Sin darle mucha importancia
siguió caminando. No encontraba la palabra exacta para definir a ese hombre,
aunque dudaba de que con una fuera suficiente. Si con tan sólo una mirada podía
conseguir que una intensa llama de calor se apoderara de su cuerpo… Qué los
dioses se apiaden de ella, no sabía cuánto aguantaría sentada frente a él sin
ponerse en ridículo.
¿Es que siempre tenía que
estar tan endemoniadamente sexy?
-H…Hola-murmuró nerviosa-
Siento el retraso ¿has esperado mucho?- preguntó sonrojada.
-Hey, no te preocupes, no
llevo aquí lo suficiente como para irme.
-Genial, eso está bien,
porque si no estaría aquí hablando sola, y toda la gente que me mira creería
que estoy loca y eso no estaría para nada bien y… mejor callo antes de parecer aún
más loca…-Dijo Mary a toda prisa esbozando una tímida sonrisa mientras notaba
cómo sus mejillas se tornaban rosa.
-Tienes una sonrisa encantadora-Murmuró
Dan abstraído en su sonrisa.
-¿Cómo dices?- interpeló
Mary confusa.
-Emm, no nada… ¿Pedimos ya?-Dijo
Dan cambiando de tema.
-Sí, claro…
Fue entonces cuando Dan hizo
una seña a la joven camarera que había visto antes. En cuanto ésta estuvo junto
a su mesa, Mary tuvo la impresión de que no dejaba de mirarla fijamente. Si era
sincera consigo misma, tenía que admitir que la estaba intimidando. Dudaba
mucho que volviera por allí.
-Mary, ¿Mary?-Escuchó cómo
la llamaba Dan.
-Emm ¿sí?
-¿Tú que quieres?
-Nada de entrantes ni
primeros, espaguetis está bien…
-Bien, entonces lasaña y espaguetis,
¿y de beber?
-Agua, ¿y tú Mary?
-Lo mismo, luego tengo que conducir…
-Muy bien, entonces son dos
botellas de agua, un plato de lasaña y otro de espaguetis, enseguida los tenéis
chicos.
Mientras veía a la camarera
alejarse con sus pedidos, Mary pensó en cómo sacar el tema del asesino de su
hermana. ¿Deberían hablar de ello ahora, o sería mejor esperar hasta el final
de la cita? ¿Se marcharía Dan en cuánto tuviera la información deseada sobre el
asesino? Decidió que lo mejor sería arriesgarse a hablarlo en ese momento, y
después disfrutar de la cena
Fue entonces cuando él se le
adelantó.
-Bueno, ya estamos aquí,
cenando, en una cita como un matrimonio de verdad, así que… ¿Cuáles son las
coordenadas de la casa perdida de Adam Westright?
-Bien, la casa se sitúa…
En ese momento los
interrumpió la camarera con las bebidas.
-Aquí tenéis chicos, dos
botellas de agua, la comida llegará en unos momentos.
-Gracias- Dijeron los dos al
mismo tiempo.
En cuanto se marchó, Mary
cada vez más consciente de que todos los empelados del restaurante la miraban
susurró a Dan:
-¿Estoy siendo paranoica o la
camarera me sigue mirando?
Dan se debatió entre
contarle que todos ellos eran familia suya, o hacerse el desentendido.
Finalmente optó por la
verdad.
-Son mi familia, quiero
decir, los dueños de Luigi’s son mis padres, aunque el restaurante lo abrieron
mis bisabuelos cuando emigraron de Italia. Nunca les he presentado a ninguna
chica con la que saliera, y cómo no he hablado con ellos del caso, creen que
eres una cita. Por eso tienen curiosidad.
-Oh, bien, ahora creo que me
siento más incómoda.
-Tranquila, no es como si fuera cierto y fueras a mantener
una estrecha relación con todos ellos, así que no tienes que preocuparte de sus
interrogatorios. Con eso aclarad, ¿me puedes decir ahora dónde está la casa de
Westright?
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