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martes, 9 de julio de 2013

§ Capítulo XII: 2/3 §

Con paso inseguro pero firme, Mary se acercó a la mesa en la que se encontraba Dan. ¿Era impresión suya o todos los pares de ojos del local se giraban a su paso?
Sin darle mucha importancia siguió caminando. No encontraba la palabra exacta para definir a ese hombre, aunque dudaba de que con una fuera suficiente. Si con tan sólo una mirada podía conseguir que una intensa llama de calor se apoderara de su cuerpo… Qué los dioses se apiaden de ella, no sabía cuánto aguantaría sentada frente a él sin ponerse en ridículo.
¿Es que siempre tenía que estar tan endemoniadamente sexy?
-H…Hola-murmuró nerviosa- Siento el retraso ¿has esperado mucho?- preguntó sonrojada.
-Hey, no te preocupes, no llevo aquí lo suficiente como para irme.
-Genial, eso está bien, porque si no estaría aquí hablando sola, y toda la gente que me mira creería que estoy loca y eso no estaría para nada bien y… mejor callo antes de parecer aún más loca…-Dijo Mary a toda prisa esbozando una tímida sonrisa mientras notaba cómo sus mejillas se tornaban rosa.
-Tienes una sonrisa encantadora-Murmuró Dan abstraído en su sonrisa.
-¿Cómo dices?- interpeló Mary confusa.
-Emm, no nada… ¿Pedimos ya?-Dijo Dan cambiando de tema.
-Sí, claro…
Fue entonces cuando Dan hizo una seña a la joven camarera que había visto antes. En cuanto ésta estuvo junto a su mesa, Mary tuvo la impresión de que no dejaba de mirarla fijamente. Si era sincera consigo misma, tenía que admitir que la estaba intimidando. Dudaba mucho que volviera por allí.
-Mary, ¿Mary?-Escuchó cómo la llamaba Dan.
-Emm ¿sí?
-¿Tú que quieres?
-Nada de entrantes ni primeros, espaguetis está bien…
-Bien, entonces lasaña y espaguetis, ¿y de beber?
-Agua, ¿y tú Mary?
-Lo mismo, luego tengo que conducir…
-Muy bien, entonces son dos botellas de agua, un plato de lasaña y otro de espaguetis, enseguida los tenéis chicos.
Mientras veía a la camarera alejarse con sus pedidos, Mary pensó en cómo sacar el tema del asesino de su hermana. ¿Deberían hablar de ello ahora, o sería mejor esperar hasta el final de la cita? ¿Se marcharía Dan en cuánto tuviera la información deseada sobre el asesino? Decidió que lo mejor sería arriesgarse a hablarlo en ese momento, y después disfrutar de la cena
Fue entonces cuando él se le adelantó.
-Bueno, ya estamos aquí, cenando, en una cita como un matrimonio de verdad, así que… ¿Cuáles son las coordenadas de la casa perdida de Adam Westright?
-Bien, la casa se sitúa…
En ese momento los interrumpió la camarera con las bebidas.
-Aquí tenéis chicos, dos botellas de agua, la comida llegará en unos momentos.
-Gracias- Dijeron los dos al mismo tiempo.
En cuanto se marchó, Mary cada vez más consciente de que todos los empelados del restaurante la miraban susurró a Dan:
-¿Estoy siendo paranoica o la camarera me sigue mirando?
Dan se debatió entre contarle que todos ellos eran familia suya, o hacerse el desentendido.
Finalmente optó por la verdad.
-Son mi familia, quiero decir, los dueños de Luigi’s son mis padres, aunque el restaurante lo abrieron mis bisabuelos cuando emigraron de Italia. Nunca les he presentado a ninguna chica con la que saliera, y cómo no he hablado con ellos del caso, creen que eres una cita. Por eso tienen curiosidad.
-Oh, bien, ahora creo que me siento más incómoda.

-Tranquila, no es como si fuera cierto y fueras a mantener una estrecha relación con todos ellos, así que no tienes que preocuparte de sus interrogatorios. Con eso aclarad, ¿me puedes decir ahora dónde está la casa de Westright?

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