Estaba
completamente absorta en sus recuerdos, había perdido la noción del tiempo y
del espacio. Recordaba vívidamente los ojos llenos de tristeza y temor de la
chica, que le suplicaba perdón con la mirada. Pero, a pesar de que ella se
culpaba, Mary la veía como otra víctima más, que vivía sin vivir, no había luz
en su mirada. Era un cuerpo sin alma, cansado de todo, incluso de existir… La
analizó por completo mentalmente, no quería hacer un juicio precipitado. Sintió
un movimiento, algo zarandeaba su cuerpo incesantemente. Pero no podía volver,
todavía no, era demasiado pronto y ella deseaba, más que nada en el mundo,
vengar la muerte de su hermana. Un murmullo lejano penetró en su cerebro,
palabras sueltas, sin sentido… Sentía que debía volver a la realidad, pero
estaba cerca, muy cerca, de descubrir al asesino de su hermana.
Dan
se estaba volviendo loco, no sabía que hacer. Mary estaba como hipnotizada, con
los ojos en blanco, y mientras, podía escuchar el llanto de Mark en el piso de
arriba. ¿Qué demonios se suponía que tenía que hacer? Como si tuvieran vida
propia, sus piernas lo levantaron de la silla, lo sacaron del despacho y lo
condujeron hasta la habitación del niño, guiadas por el llanto. Al entrar en
ella, vio al pequeño bañado en lágrimas y sudor, llamando a su tía sin cesar,
preguntando por su madre. Y en ese mismo instante, nació en él un sentimiento
protector hacia Mark, y un sexto sentido le decía que aquello le iba a traer
algunos problemas. Antes de que su cerebro pudiera impedirlo, se acercó a la
cama y lo abrazó, susurrándole palabras cariñosas y tranquilizadoras hasta que
se volvió a dormir. Se aseguró de que
estuviera bien arropado y volvió con Mary. La cogió del hombro, de nuevo, con
delicadeza, y la movió despacio. Nada. Lo intentó una vez más, ahora un poco
más fuerte, y acompañando los movimientos de su nombre. Nada. Lo repitió otra
vez, más fuerte, con más voz.
Todo
a su alrededor se volvió negro, siniestro, pero seguía escuchando esa dichosa
voz pronunciando su nombre. Con cada segundo la única persona que la podía
conducir al asesino se alejaba más de ella. Mary corrió con todas su fuerzas
hacia la chica, pero era imposible atraparla, parecía que todos sus esfuerzos
eran en vano. Su fuerza disminuía progresivamente, sintió como las piernas le
flaqueaban, todos a su alrededor se volvió oscuro.
***
La
luz del sol la cegó por un momento. Parpadeó varias veces, y volvió a abrir los
ojos. No sabía donde se encontraba exactamente. Miró a su alrededor, la
habitación era blanca, a su lado, sobre una mesita habían flores. Intentó
levantarse de la cama, pero sintió que cabeza
le iba a explotar. Volvió a tumbarse en el mismo instante en que la puerta se
abría. Una enfermera entró seguida de un hombre que parecía preocupado, lo
reconoció al instante. Lo vio intercambiar una mirada con la enfermera, que
tras asegurarse de que su paciente estuviera cómoda se marchó, dejando tras
ella un silencio incómodo.
-¿Qué
tal estás?- Fue lo primero que se atrevió a decir Dan.
-Me
encuentro genial- Mintió Mary forzando una sonrisa-¿Pero, qué me ha pasado? Lo
último que recuerdo es que estábamos en mi despacho, y yo te estaba repitiendo
la conversación con esa chica.
-Sí,
pero de pronto te quedaste como hipnotizada, no me oías, ni a mi ni a Mark, y
luego te caíste de la silla. Los médicos dicen que has tenido una especie de
desmayo por estrés post-traumático, o algo así… Si lo hubiera sabido no te
habría hecho hablar con ella.
-No,
no importa, quería hacerlo. ¿Dónde está Mark?
-Está
bien, mis compañeros lo llevaron con su abuela.
Tras
aquellas palabras volvió el silencio. Dan se acercó a la ventana y le dio la
espalda. Tenía que pensar en alguna manera de entrar en los archivos de la
policía. Sabía que aquel agente italiano no la iba a dejar acercarse demasiado
a su comisaría, y menos a su ordenador. En ese momento una idea descabellada
cruzó por su mente, y una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro. Sí, eso
podía funcionar. Carraspeó para llamar la atención del agente y, en cuanto este
se volvió, con una mirada interrogativa, dijo:
-¿Cómo
tomas el café?-Cuando él frunció más el ceño intentó aclararse- Lo que quiero
decir es que cómo te gusta que tu secretaria te lleve el café por la mañana,
aquí tienen máquinas de café y te iba a pedir que me trajeras uno, pero a lo
mejor tu también querías y, en fin, curiosidad supongo….- Acabó Mary, dándose
cuenta de que había hablado demasiado cuando el la miró como si estuviera loca
y con una expresión divertida en el rostro.
-Con
leche, pero no creo que tu puedas beberlo, tendrás que esperar a llegar a tu
casa.
-Claro,
debí suponerlo….
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