-Sí, por supuesto, pero antes tienes
que prometerme una cosa…
Dan meditó sus opciones mentalmente
durante unos minutos. Finalmente dijo:
-Dime que quieres que te prometa y ya
veremos.
-Quiero ir contigo y con tu equipo.
Antes de que te niegues rotundamente, te juro que no estorbaré ni haré nada que
pueda comprometer tu trabajo el caso.
-Mary, Sabes perfectamente que eso
sería imposible, los civiles no pueden estar involucrados en casos de F.B.I, y
mucho menos acudir con ellos a misiones de vital importancia para los casos,
salvo que sean testigos potenciales y se necesite sus declaraciones.
-Pero esto es de vital importancia
para mí, necesito saber dónde estuvo mi hermana durante sus últimas horas de
vida. Lo necesito Dan.
-Te entiendo perfectamente, ahora
entiéndeme tú a mí, si te llevo con nosotros y alguien de arriba se entera, no
sólo peligra mi trabajo, sino que conmigo fuera del caso, tú estarías aún menos
informada.
- ¡Oh vamos! ¿Quién se va a enterar?
Si quieres incluso me quedaré en el coche, sin moverme, únicamente necesito
saber dónde estuvo Jane antes de morir.
Dan se mantuvo callado, pensativo,
mientras la observaba atentamente. Sus ojos brillaban con una pasión que se le
hacía muy conocida. Brillaban clamando venganza. ¿Debería arriesgarse y confiar
en su palabra, o lo mejor sería obligarla a hablar? Sin duda alguna la idea de someterla le atraía
enormemente.
-Lo siento Mary, pero no puedo
llevarte, dame la dirección y te comentaré todo lo que se sepa en cuanto
volvamos.
-No.
-¿No?
-No. Tengo que ir. Si yo no voy, tú no
vas.
-Mary, creo que no eres del todo
consciente de la situación…
-Soy del todo consciente la situación
agente, es usted el que no lo es. Soy yo la que posee la información, por lo que soy yo la que pone las
condiciones, y si de verdad quieres las coordenadas de la casa de Westright te
atendrás a ellas.
-Esto se considera obstrucción a la
justicia, señorita, podría arrestarla y permanecería entre rejas hasta la
resolución del caso.
Sus afiladas miradas se batieron en un
duelo de poder. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Sin pestañeos, sin
concesiones.
Finalmente fue Mary la primera en
claudicar, tomó aire profundamente y esbozó una pícara sonrisa.
-En ese caso agente, obviamente, me
veré obligada a compartir mi
información con usted. Claro que últimamente olvido las cosas muy a menudo…
-¿Está insinuando algo?-Preguntó Dan
asombrado.
-No, por supuesto que no, sólo le
advierto de que soy muy olvidadiza, y suelo confundir direcciones… Pero se me
da muy bien reconocer el paisaje sin embargo.
Dan estaba totalmente maravillado ante
su astucia, así que no pudo hacer más que soltar una sonora carcajada.
Mary por su parte, sintió cómo la
sangre coloreaba sus pómulos, al notar cómo la familia de Dan los observaba aún con mayor interés.
Cuando finalmente Dan se tranquilizó,
la que supuso que era su hermana se acercó de nuevo a la mesa, esta vez
acompañada de una señora de mayor edad, rezó fervientemente por que no fuera su
madre.
-¡Oh Dios
mío! ¿En serio se está riendo? Quiero decir, lleva como siglos sin sonreír
siquiera, y lleváis aquí unos cinco minutos y se está riendo a carcajadas, ¡a
carcajadas! ¿Sabes lo que significa eso? ¿A caso eres algún tipo de bruja o
hechicera o algo así? Porque créeme, ver a Dan riendo es casi tan raro e
inusual como ser absorbida por un ovni
durante una Navidad en la que cenes tostadas y leche.-Dijo, no, prácticamente
gritó, la chica en su oído. Por eso no le gustaba conocer familias…
-Flor
relájate, respira. Eso es-Dijo la señora que la acompañaba al ver como la chica
realiza sus ejercicios de relajación- No queremos asustarla ¿verdad? Hola soy Fiona
la madre de Dan, ¿cómo te llamas encanto?
-Emm… Encantada…
Yo soy Mary…-Mierda, él se la había jugado bien, pensó Mary. Pero eso no acabaría
así, si él quería jugar, le mostraría que nadie jugaba como ella- Estoy tan
contenta de conocerla por fin, de conocerlas- se corrigió- Dan habla tanto de
toda su familia. Todas las noches…
-Oh así que
lleváis mucho tiempo juntos ¿no?
-Bueno,
creo que ni siquiera una vida sería suficiente para nosotros, pero sí, se
podría decir que sí, en tres meses cumplimos un año.
Hizo lo
imposible por no romper a reír al ver cómo los ojos de Fiona, la madre de Dan,
parecía salirse de sus órbitas. Flor, su hermana, estaba hiperventilado, por un
momento creyó que ni siquiera respirar la ayudaría. Y Dan… ¡Oh Dan! Estaba tan
pálido como uno de los vampiros de la saga literaria de moda, mientras tosía
desenfrenadamente.
Definitivamente,
había valido la pena haber pasado por todo aquello.
Además
conseguiría visitar el lugar en el que mataron a su hermana.
Vengaría la
muerte de Jane, aunque muriera en el intento.