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sábado, 21 de julio de 2012

§Capítulo XI: 3/6§


-Claro, cuanto antes mejor, no tengo mucho tiempo. Verás, según me dijo Nicole…
-¿Nicole?
-La chica que pidió hablar conmigo, ¡y deja de interrumpirme!
-Perdone su señoría-Dijo Dan divertido ante la mirada furibunda de Mary-Continúe por favor.
-Como iba diciendo, se llama Adam Westright, paradero desconocido por el momento, aunque hay una casa de campo a la que la llevó una vez. Nicole me dijo que la casa estaba totalmente aislada, Adam recibió una llamada una de las noches, y partieron de nuevo a Chicago antes de que amaneciera. También sé que el patrón que sigue al elegir a sus víctimas. Todas deben ser madres, amas de casas, no demasiado esbeltas. Al parecer Adam sufre un severo trastorno obsesivo, está completamente obsesionado con su madre.
-¿Sabes cuántas mujeres hay en Chicago que responden a esa descripción?
-Sí, son muchas, pero por lo menos ya sabes a quién proteger y donde vigilar.
-Vale, lo siento, ¿te hizo alguna descripción física?
-Sí, pero no es muy completa, solo sé que es bastante alto, moreno y de ojos azules
-Genial, eso nos servirá de mucho.
-¡Quieres dejar de hablar como si no te dijera nada que no supieras ya! ¿O es que también sabes dónde está la casa de campo?
-¿Tienes la dirección de la casa?-Preguntó Dan sorprendido.
-Tengo las coordenadas, pero no aquí, están en mi casa.
-¿Podrías ir a por ellas?
-¿Sabes Dan? No eres el único que trabaja aquí, cierro la consulta a las ocho llegaré a casa sobre las ocho y veinte.
-Yo no salgo de aquí hasta las nueve y media.
-¿Trabajáis tanto todos los agentes del F.B.I? ¿No podrías salir un poco antes?
-Sí y sí, pero este caso es bastante sangriento, y tengo mucho trabajo.
-Ahh claro. Tengo una idea muchísimo mejor, ¿que te parece si sales un poco antes y cenamos juntos? ¿A las nueve?
-¿Juntos? ¿Tú y yo?
-Si, ya sabes como un matrimonio normal. No llegues tarde cariño- Le dijo Mary mientras se levantaba, dándole una sonrisa pícara.
-¿Te paso a recoger?
-No hace falta, nos vemos en el restaurante.
-¿En cuál?
-¿Conoces Luigi’s?
-Mejor de lo que te puedes imaginar.
-Genial, pues nos vemos ahí a las nueve- Sonrió Mary mientras salía del despacho.
Fuera supo que su plan iba a funcionar. James y Rose se estaban riendo. Él sostenía una de las manos de ella entre las de él. Todo iba tal y como había planeado, solo faltaba un último detalle.
-Vaya Rose, que bolso tan bonito, ¿dónde lo has comprado?
-Muchas gracias, la verdad es que es de Walt Mark-Contestó la mujer risueña, sin quitarle los ojos de encima a James.
-¿En serio? Pues, el caso es que yo tengo uno igual en el coche. Tienes buen gusto Rose, me gustaría salir contigo algún día de estos, y ya sabes, hacer cosas de chicas-.Le propuso bajo la asombrada miada de Dan- Pero eso tendrá que ser otro día, porque ahora nos tenemos que ir ¿verdad James?
-Em, sí claro. ¿Nos vemos a las 8?-Dijo James con su habitual sonrisa de seductor.
-Sí, esperaré impaciente-Respondió una ruborizada Rose.
Tras despedirse, se dirigieron de nuevo al ascensor. Mary con la certeza de que su plan iba a funcionar y James con la certeza de que su jefa estaba más loca que sus pacientes.
-¿Vas a salir con ese tipo?
-No lo llames ese tipo, se llama James y trabaja para tu embarazada mujer de la que no me habías dicho nada antes. Es más creía que después de lo de Charlotte no querías saber nada de las mujeres ni del amor-Le reprochó Rose.
-Esa es una larga historia difícil de explicar Rose…
-Lo suponía, por cierto hoy me iré antes si no te importa
-No tranquila, ve y disfruta de tu Romeo.

sábado, 14 de julio de 2012

§Capítulo XI: 2/6§


-¿Qué demonios se cree que está haciendo?
-Ya que usted no quiere comprobarlo, entraré a ver a mi marido sin su autorización.
-Si con eso consigo que se vayan, lo comprobaré ahora mismo.
-Adelante, por favor.
Marcó la conexión 2 en el teléfono de su escritorio y después de dos toques se pudo escuchar la voz de Dan a través del altavoz.
-Dime Rose, ¿qué ha pasado? ¿ has recibido alguna información sobre el caso ‘Bloody Mary’?
-No Dan, siento interrumpirte, pero hay una mujer aquí que dice ser tu mujer y…
-¿Mi mujer?
-Sí, y dice que ya sabe el sexo del bebé que estáis esperando.
Tras esas palabras se cortó la comunicación, y segundos después, un magnífico Dan sin corbata, con los primeros botones desabrochados, la camisa remangada y despeinado apareció por la puerta de su oficina.
No podía creer lo que estaba viendo, aquella mujer había estado a punto de provocarle un infarto, pero desde el momento en que la vio su cerebro había dejado de funcionar, y su corazón empezó a latir mucho más deprisa. Así que su mujer eh… quizá sacara provecho y podría enseñarle una buena lección, mataría dos pájaros de un tiro.
Con pasos feroces y sensuales se acercó a Mary y la agarró por la cintura. Aquella pequeña cintura que llevaba meses volviéndolo loco. Poco a poco fue bajando la cabeza hasta posar sus labios sobre los de ella, los mismos carnosos y jugosos labios que eran su perdición. Notó la sorpresa en su cuerpo y para relajarla empezó a mover las manos hacia arriba y hacia abajo, en una caricia de lo más sensual. Sintió su cuerpo relajarse y estremecerse de placer bajo las caricias de sus expertas manos. La pegó más a él, cuerpo con cuerpo, y se fundieron en un abrazo como si fueran solo uno. Las manos de ella se entrelazaron detrás de su cuello y jugueteaban con su pelo. Despacio delineó la forma de sus labios con la lengua, intentando hacer que la diosa de sus sueños abriera la boca, necesitaba más, mucho más todo lo que ella estuviera dispuesta a darle. Bajó sus manos hasta depositarlas en su trasero, la apretó aún más contra él. Sus lenguas batallaban apasionadamente. Todo a su alrededor desapareció, su necesidad era cada vez mayor, quería enterrarse profundamente en ella y no salir nunca.
Haciendo acopio de todo su autocontrol, se separó un poco de ella. La miró a los ojos, todavía se podía apreciar en ellos la pasión del beso que habían compartido, ella en sí misma tenía un aspecto agitado que para Dan, era lo más sexy que había visto jamás.
-¿Será una niña tan preciosa como su madre, cara?
-Siento decepcionarte caro, pero te tocará llevarlo a los partidos de fútbol todos los sábados.
-Si es tan listo como tú lo podré soportar, ya iremos a por la niña…
-Si, bueno, tampoco te hagas muchas ilusiones.
-¿Por qué no pasas dentro y lo discutimos… más a fondo?- Le dijo Dan con una pícara mirada.
-Eres incorregible, vas a espantar a tu secretaria, por cierto ahora me explicarás por que le has dicho que no estas casado.
-Por supuesto, pero dentro.
La cogió de la mano, la condujo dentro de su despacho y cerró la puerta. Mary recorrió la habitación con la mirada, se acercó a la ventana y cerró la cortinilla. Dan observaba todo sentado tras su mesa. Sonó un móvil, era el de ella. La vio esbozar una media sonrisa, teclear algo rápidamente y sentarse frente a él.
-Bueno, ¿me piensas decir a qué has venido?
-¿Qué forma es esa de hablar a tu esposa Daniel?
- Ja ja ja muy graciosa señorita, pero debes saber que podía haberte salido mal la jugada.
-Confiaba en tu fuerte curiosidad. Pero tienes razón, he venido a hablar de la chica que me dio información sobre el caso de mi hermana… es peor de lo que te puedes imaginar.
-Espera un momento, le diré a rose que traiga café, no quiero que acabes en el hospital otra vez.
-No hace falta, de verdad, tu solo siéntate y escucha.
-¿Sabes que a pesar de todo esto, cuando hayas acabado no podrás saber nada más del caso de tu hermana verdad? Lo digo para que no te involucres demasiado en el caso, es un asunto exclusivo del F.B.I
-Tranquilo, se perfectamente cual es mi papel.

§Capítulo XI: 1/6§


Capítulo XI: Misión imposible 4.
Las carcajadas de Mary se podían oír en varios kilómetros a la redonda, desde el asiento del conductor James le lanzó una mirada furibunda.
-¿No crees que es suficiente? La verdad sigo sin encontrarle la gracia a todo esto… Si no fuera tan buena persona y tu no pusieras esa mirada de cachorro abandonado, ahora mismo estaría camino a mi casa, a lo mejor incluso paraba a tomar algo en algún bar cercano, y no acabaría la velada solo….
-Oh vamos Don gruñón, dime que puede ser más divertido que ver a medio edificio por el suelo y a la pequeña y dulce Caroline a punto de hacerte una felación. Además si todo sale bien, hoy no acabarás la velada solo… ¿no?
-¡Mi Dios! Más te vale que no sea
-Difícil de mirar James querido, no seas irrespetuoso-Lo interrumpió Mary burlona
-Ya, ya lo que tu digas, pero te aseguro que esta me la pagarás. Y cambia de emisora de una vez-Gruñó James.
-Tú ocúpate de no perderte, en la siguiente a la derecha- Respondió desafiantemente mientras subía el volumen y empezaba a cantar, o, en su caso a chillar desafinadamente-Oh mira allí hay una  plaza para aparcar, que suerte hemos tenido ¿no crees?
-Sí, que afortunado soy…
-No lo sabes tu bien, James…
Antes de que James le abriera la puerta del copiloto, Mary bajó del coche, tomó aire y se dijo a si misma que aquello no podía ser ‘Misión imposible 4’ o algo por el estilo, ella tampoco era Tom Cruise, ni mucho menos James Bond. Con paso decidido y con James a su lado, cruzó las puertas giratorias de la comisaría del guapísimo Daniel Leonetti, pero aquello era en lo último en lo que debía pensar si quería que su plan funcionara, o quizá, si tan solo…Pero no, ella no podía hacer eso, más bien no debía hacerlo.
Tras pasar el control de seguridad se dirigieron hacia el mostrador, donde una joven oficial esperaba sonriente.
-Hola, buenos días, ¿puedo ayudarlos en algo?
Intercambió una mirada con James.
-Sí, claro quisiera hablar con Daniel Leonetti, por favor.
-Claro, en seguida la paso con su secretaria ¿es usted familiar? Porque si no es así, me temo que no podrá recibirla.
-Sí, soy su mujer, solo quería informarle de que el ginecólogo ya me ha dicho el sexo del bebé que estamos esperando-Dijo una sonriente Mary ante las miradas anonadadas de la joven y James.
-Oh, por supuesto, en ese caso no creo que haga falta comunicarla, supongo… Es en la tercera planta a la derecha, el ascensor está a la izquierda. Felicidades.
-Muchísimas gracias, vamos James.
-Em, esto sí, claro…
Con ágiles pasos se dirigieron al ascensor rápidamente. Una vez dentro James volvió en sí.
-¡¿Qué demonios le acabas de decir a aquella mujer?! ¡¿Acaso se te ha ido la pinza por completo?! ¿Dios mio, para que clase de loca trabajo?
-Oh, vamos, cálmate solo ha sido una pequeña mentirijilla para que no nos hagan esperar. No es el fin del mundo James.
Antes de que él pudiera replicar las puertas del ascensor se abrieron, y varios pares de ojos se posaron sobre ellos.
-Muy bien este es el plan, yo entro en su despacho lo distraigo, y tú mientras haces tu trabajo, y date prisa que tengo un sobrino al que recoger ¿entendido?
-Sí, capitán
-Me alegra ver que has recuperado el humor- Dijo Mary tras soltar una pequeña carcajada.
Se acercaron a la puerta en la que se podía leer D. Leonatti, cerca una mujer de unos 30 años tecleaba incesante delante de su ordenador. Tras cruzar su mirada con James durante unos segundos, se armó de valor y dijo.
-Hola, buenos días, quisiera hablar con Dan, ¿está en su despacho?
-Ahora está ocupado, si quiere puede dejarle un mensaje. ¿Quién es usted?-Preguntó la mujer con una mirada de lo más hostil, al final iba a acabar haciendo una buena obra incluso.
-Soy su mujer, quería comunicarle el sexo del bebé que estamos esperando ¿está dentro?
-Daniel no está casado, señorita, lo siento pero tendrán que irse- Dijo reparando por primera vez en James.
-¿Perdone, me está llamando mentirosa? Puede comprobarlo usted misma, pregúnteselo- Se indignó Mary, con súbita confianza.
-Oiga, márchese, por favor, no me haga perder más el tiempo,
-Muy bien, entonces entraré, que tenga un buen día. James espérame aquí.