-¿Qué demonios se cree que está
haciendo?
-Ya que usted no quiere comprobarlo,
entraré a ver a mi marido sin su autorización.
-Si con eso consigo que se vayan, lo
comprobaré ahora mismo.
-Adelante, por favor.
Marcó la conexión 2 en el teléfono de su
escritorio y después de dos toques se pudo escuchar la voz de Dan a través del
altavoz.
-Dime Rose, ¿qué ha pasado? ¿ has
recibido alguna información sobre el caso ‘Bloody Mary’?
-No Dan, siento interrumpirte, pero hay
una mujer aquí que dice ser tu mujer y…
-¿Mi mujer?
-Sí, y dice que ya sabe el sexo del bebé
que estáis esperando.
Tras esas palabras se cortó la comunicación,
y segundos después, un magnífico Dan sin corbata, con los primeros botones
desabrochados, la camisa remangada y despeinado apareció por la puerta de su
oficina.
No podía creer lo que estaba viendo,
aquella mujer había estado a punto de provocarle un infarto, pero desde el
momento en que la vio su cerebro había dejado de funcionar, y su corazón empezó
a latir mucho más deprisa. Así que su mujer eh… quizá sacara provecho y podría
enseñarle una buena lección, mataría dos pájaros de un tiro.
Con pasos feroces y sensuales se acercó
a Mary y la agarró por la cintura. Aquella pequeña cintura que llevaba meses
volviéndolo loco. Poco a poco fue bajando la cabeza hasta posar sus labios
sobre los de ella, los mismos carnosos y jugosos labios que eran su perdición.
Notó la sorpresa en su cuerpo y para relajarla empezó a mover las manos hacia
arriba y hacia abajo, en una caricia de lo más sensual. Sintió su cuerpo
relajarse y estremecerse de placer bajo las caricias de sus expertas manos. La
pegó más a él, cuerpo con cuerpo, y se fundieron en un abrazo como si fueran
solo uno. Las manos de ella se entrelazaron detrás de su cuello y jugueteaban
con su pelo. Despacio delineó la forma de sus labios con la lengua, intentando
hacer que la diosa de sus sueños abriera la boca, necesitaba más, mucho más
todo lo que ella estuviera dispuesta a darle. Bajó sus manos hasta depositarlas
en su trasero, la apretó aún más contra él. Sus lenguas batallaban
apasionadamente. Todo a su alrededor desapareció, su necesidad era cada vez mayor,
quería enterrarse profundamente en ella y no salir nunca.
Haciendo acopio de todo su autocontrol,
se separó un poco de ella. La miró a los ojos, todavía se podía apreciar en
ellos la pasión del beso que habían compartido, ella en sí misma tenía un aspecto
agitado que para Dan, era lo más sexy que había visto jamás.
-¿Será una niña tan preciosa como su
madre, cara?
-Siento decepcionarte caro, pero te
tocará llevarlo a los partidos de fútbol todos los sábados.
-Si es tan listo como tú lo podré
soportar, ya iremos a por la niña…
-Si, bueno, tampoco te hagas muchas
ilusiones.
-¿Por qué no pasas dentro y lo
discutimos… más a fondo?- Le dijo Dan con una pícara mirada.
-Eres incorregible, vas a espantar a tu
secretaria, por cierto ahora me explicarás por que le has dicho que no estas
casado.
-Por supuesto, pero dentro.
La cogió de la mano, la condujo dentro
de su despacho y cerró la puerta. Mary recorrió la habitación con la mirada, se
acercó a la ventana y cerró la cortinilla. Dan observaba todo sentado tras su mesa.
Sonó un móvil, era el de ella. La vio esbozar una media sonrisa, teclear algo
rápidamente y sentarse frente a él.
-Bueno, ¿me piensas decir a qué has
venido?
-¿Qué forma es esa de hablar a tu esposa
Daniel?
- Ja ja ja muy graciosa señorita, pero
debes saber que podía haberte salido mal la jugada.
-Confiaba en tu fuerte curiosidad. Pero
tienes razón, he venido a hablar de la chica que me dio información sobre el
caso de mi hermana… es peor de lo que te puedes imaginar.
-Espera un momento, le diré a rose que
traiga café, no quiero que acabes en el hospital otra vez.
-No hace falta, de verdad, tu solo
siéntate y escucha.
-¿Sabes que a pesar de todo esto, cuando
hayas acabado no podrás saber nada más del caso de tu hermana verdad? Lo digo
para que no te involucres demasiado en el caso, es un asunto exclusivo del
F.B.I
-Tranquilo, se perfectamente cual es mi
papel.
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