-Claro, cuanto antes mejor, no tengo mucho tiempo.
Verás, según me dijo Nicole…
-¿Nicole?
-La chica que pidió hablar conmigo, ¡y deja de
interrumpirme!
-Perdone su señoría-Dijo Dan divertido ante la mirada
furibunda de Mary-Continúe por favor.
-Como iba diciendo, se llama Adam Westright, paradero
desconocido por el momento, aunque hay una casa de campo a la que la llevó una
vez. Nicole me dijo que la casa estaba totalmente aislada, Adam recibió una
llamada una de las noches, y partieron de nuevo a Chicago antes de que
amaneciera. También sé que el patrón que sigue al elegir a sus víctimas. Todas
deben ser madres, amas de casas, no demasiado esbeltas. Al parecer Adam sufre
un severo trastorno obsesivo, está completamente obsesionado con su madre.
-¿Sabes cuántas mujeres hay en Chicago que responden a
esa descripción?
-Sí, son muchas, pero por lo menos ya sabes a quién
proteger y donde vigilar.
-Vale, lo siento, ¿te hizo alguna descripción física?
-Sí, pero no es muy completa, solo sé que es bastante
alto, moreno y de ojos azules
-Genial, eso nos servirá de mucho.
-¡Quieres dejar de hablar como si no te dijera nada que
no supieras ya! ¿O es que también sabes dónde está la casa de campo?
-¿Tienes la dirección de la casa?-Preguntó Dan
sorprendido.
-Tengo las coordenadas, pero no aquí, están en mi casa.
-¿Podrías ir a por ellas?
-¿Sabes Dan? No eres el único que trabaja aquí, cierro
la consulta a las ocho llegaré a casa sobre las ocho y veinte.
-Yo no salgo de aquí hasta las nueve y media.
-¿Trabajáis tanto todos los agentes del F.B.I? ¿No
podrías salir un poco antes?
-Sí y sí, pero este caso es bastante sangriento, y
tengo mucho trabajo.
-Ahh claro. Tengo una idea muchísimo mejor, ¿que te
parece si sales un poco antes y cenamos juntos? ¿A las nueve?
-¿Juntos? ¿Tú y yo?
-Si, ya sabes como un matrimonio normal. No llegues
tarde cariño- Le dijo Mary mientras se levantaba, dándole una sonrisa pícara.
-¿Te paso a recoger?
-No hace falta, nos vemos en el restaurante.
-¿En cuál?
-¿Conoces Luigi’s?
-Mejor de lo que te puedes imaginar.
-Genial, pues nos vemos ahí a las nueve- Sonrió Mary
mientras salía del despacho.
Fuera supo que su plan iba a funcionar. James y Rose se
estaban riendo. Él sostenía una de las manos de ella entre las de él. Todo iba
tal y como había planeado, solo faltaba un último detalle.
-Vaya Rose, que bolso tan bonito, ¿dónde lo has
comprado?
-Muchas gracias, la verdad es que es de Walt Mark-Contestó
la mujer risueña, sin quitarle los ojos de encima a James.
-¿En serio? Pues, el caso es que yo tengo uno igual en
el coche. Tienes buen gusto Rose, me gustaría salir contigo algún día de estos,
y ya sabes, hacer cosas de chicas-.Le propuso bajo la asombrada miada de Dan-
Pero eso tendrá que ser otro día, porque ahora nos tenemos que ir ¿verdad
James?
-Em, sí claro. ¿Nos vemos a las 8?-Dijo James con su
habitual sonrisa de seductor.
-Sí, esperaré impaciente-Respondió una ruborizada Rose.
Tras despedirse, se dirigieron de nuevo al ascensor.
Mary con la certeza de que su plan iba a funcionar y James con la certeza de
que su jefa estaba más loca que sus pacientes.
-¿Vas a salir con ese tipo?
-No lo llames ese tipo, se llama James y trabaja para
tu embarazada mujer de la que no me habías dicho nada antes. Es más creía que después de lo de Charlotte no querías saber nada de las mujeres ni del amor-Le reprochó Rose.
-Esa es una larga historia difícil de explicar Rose…
-Lo suponía, por cierto hoy me iré antes si no te
importa
-No tranquila, ve y disfruta de tu Romeo.
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