Capítulo XI:
Misión imposible 4.
Las carcajadas
de Mary se podían oír en varios kilómetros a la redonda, desde el asiento del
conductor James le lanzó una mirada furibunda.
-¿No crees que
es suficiente? La verdad sigo sin encontrarle la gracia a todo esto… Si no
fuera tan buena persona y tu no pusieras esa mirada de cachorro abandonado,
ahora mismo estaría camino a mi casa, a lo mejor incluso paraba a tomar algo en
algún bar cercano, y no acabaría la velada solo….
-Oh vamos Don
gruñón, dime que puede ser más divertido que ver a medio edificio por el suelo
y a la pequeña y dulce Caroline a punto de hacerte una felación. Además si todo
sale bien, hoy no acabarás la velada solo… ¿no?
-¡Mi
Dios! Más te vale que no sea
-Difícil
de mirar James querido, no seas irrespetuoso-Lo interrumpió Mary burlona
-Ya,
ya lo que tu digas, pero te aseguro que esta me la pagarás. Y cambia de emisora
de una vez-Gruñó James.
-Tú
ocúpate de no perderte, en la siguiente a la derecha- Respondió desafiantemente
mientras subía el volumen y empezaba a cantar, o, en su caso a chillar
desafinadamente-Oh mira allí hay una
plaza para aparcar, que suerte hemos tenido ¿no crees?
-Sí,
que afortunado soy…
-No
lo sabes tu bien, James…
Antes
de que James le abriera la puerta del copiloto, Mary bajó del coche, tomó aire
y se dijo a si misma que aquello no podía ser ‘Misión imposible 4’ o algo
por el estilo, ella tampoco era Tom Cruise, ni mucho menos James Bond. Con paso
decidido y con James a su lado, cruzó las puertas giratorias de la comisaría
del guapísimo Daniel Leonetti, pero aquello era en lo último en lo que debía
pensar si quería que su plan funcionara, o quizá, si tan solo…Pero no, ella no
podía hacer eso, más bien no debía hacerlo.
Tras
pasar el control de seguridad se dirigieron hacia el mostrador, donde una joven
oficial esperaba sonriente.
-Hola,
buenos días, ¿puedo ayudarlos en algo?
Intercambió
una mirada con James.
-Sí,
claro quisiera hablar con Daniel Leonetti, por favor.
-Claro,
en seguida la paso con su secretaria ¿es usted familiar? Porque si no es así,
me temo que no podrá recibirla.
-Sí,
soy su mujer, solo quería informarle de que el ginecólogo ya me ha dicho el
sexo del bebé que estamos esperando-Dijo una sonriente Mary ante las miradas
anonadadas de la joven y James.
-Oh,
por supuesto, en ese caso no creo que haga falta comunicarla, supongo… Es en la
tercera planta a la derecha, el ascensor está a la izquierda. Felicidades.
-Muchísimas
gracias, vamos James.
-Em,
esto sí, claro…
Con
ágiles pasos se dirigieron al ascensor rápidamente. Una vez dentro James volvió
en sí.
-¡¿Qué
demonios le acabas de decir a aquella mujer?! ¡¿Acaso se te ha ido la pinza por
completo?! ¿Dios mio, para que clase de loca trabajo?
-Oh,
vamos, cálmate solo ha sido una pequeña mentirijilla para que no nos hagan
esperar. No es el fin del mundo James.
Antes
de que él pudiera replicar las puertas del ascensor se abrieron, y varios pares
de ojos se posaron sobre ellos.
-Muy
bien este es el plan, yo entro en su despacho lo distraigo, y tú mientras haces
tu trabajo, y date prisa que tengo un sobrino al que recoger ¿entendido?
-Sí,
capitán
-Me
alegra ver que has recuperado el humor- Dijo Mary tras soltar una pequeña
carcajada.
Se
acercaron a la puerta en la que se podía leer D. Leonatti, cerca una mujer de
unos 30 años tecleaba incesante delante de su ordenador. Tras cruzar su mirada
con James durante unos segundos, se armó de valor y dijo.
-Hola,
buenos días, quisiera hablar con Dan, ¿está en su despacho?
-Ahora
está ocupado, si quiere puede dejarle un mensaje. ¿Quién es usted?-Preguntó la
mujer con una mirada de lo más hostil, al final iba a acabar haciendo una buena
obra incluso.
-Soy
su mujer, quería comunicarle el sexo del bebé que estamos esperando ¿está
dentro?
-Daniel
no está casado, señorita, lo siento pero tendrán que irse- Dijo reparando por
primera vez en James.
-¿Perdone,
me está llamando mentirosa? Puede comprobarlo usted misma, pregúnteselo- Se
indignó Mary, con súbita confianza.
-Oiga,
márchese, por favor, no me haga perder más el tiempo,
-Muy
bien, entonces entraré, que tenga un buen día. James espérame aquí.
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